El bosque de Tlalpan es más concurrido, escucho todo tipo de charlas, es inevitable, algunas me logran sacar una sonrisa y otras me apremian a dar más velocidad a mi caminata, cada loco con su tema.
Pese a que ha llovido y hasta granizado; no hay ese frío que te atrapa en Fuentes Brotantes, hoy, este bosque bullicioso, lo encontré con un poco más de verdor.
Cada paso me conduce a meditar, sin hallar sentido a lo que hace trizas el alma, sin embargo, siempre encuentro algo que agradecer, la vida es tan diversa, sorpresiva y tan intensamente ruda. No hay como torear lo que ya tienes frente a tu nariz, burlándose, pisoteándote, amordazándote, sin siquiera haberlo ocasionado, imaginado o invocado. Evitó maldecir en general, hoy lo expulsaré, Maldita sea!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario