Entradas populares

miércoles, 20 de mayo de 2026

Querido Huitzi:

 No camino por hoy, me dije, un cansancio ante tantas emociones me trató de convencer y, no, me dirigí a Fuentes Brotantes, hacía frío, todo húmedo, llovió ayer con todo y granizo.  Pese al frío, no logro refrescar mis pensamientos, bullen tantas ideas y como siempre, vivimos situaciones que no han sucedido; el futuro no existe,  no somos adivinos, aunque eso sería más una tragedia que una ventaja, de ser así.


El regreso fue apresurado, con las manos heladas y hambre.  Vi  unas casitas que no había observado, en un terreno irregular, con pendiente, recordé que cuando era niña, era la chaperona de una tía joven y Justo en una de esas casitas, fuimos a una fiesta, en aquel tiempo, para acceder a la reunión , debíamos cruzar un pequeño puente improvisado, sobre un riachuelo  que corría con fuerza, el bosque de Fuentes Brotantes era tan tenebroso de noche, la luna se filtraba por entre las copas enormes de los árboles y no lograba iluminar el oscuro lugar, nunca sentí miedo, era fascinación sobre las leyendas del carruaje del Diablo que salía de la enorme piedra encantada, de las brujas que adormilaban a las madres y se robaban a los bebés para ser llevados a ese lugar, de la llorona que flotaba en el agua de Fuentes Brotantes y más historias; seguramente, las señoras canosas que barrían las hojas de los árboles en sus pequeños patios, eran aquellas jovencitas que me invitaron un sándwich y una coca en botella de vidrio: mientras bailaban y reían, en brazos de sus novios, yo, miraba por la ventana, qué inocencia, la oscuridad no era lo que ahora representa, no lo sabía.

lunes, 18 de mayo de 2026

Querido Huitzi:

 Mis pasos se dirigen a un camino indeseable, al sepelio de un chico, mi amiga está deshecha, la pérdida de un hijo es… y no habrá palabras para consolar, solo un abrazo y estar presente.


Ve en paz, chiquillo de ojos dulces y  tristes, vivirás en nuestros corazones.

domingo, 17 de mayo de 2026

Querido Huitzi:

 Era casi un kilo de carne, la encontré en la mañana, sobre la mesa, junto a un paquete de tortillas pequeñas, la carne ya estaba en mal estado, por lo que debí colocarla en la basura, con todo y salsa de guacamole; vaya desperdicio, querían darme una sorpresa y lo lograron.  Era más tarde de lo que pensé y salí rumbo al bosque.


Sentí un picor en mis talones, revisé mis calcetas y encontré pequeños fragmentos de hojas secas, incrustados en el tejido de las calcetas; cuando esta muy húmedo el circuito, debido a la lluvia, está el riesgo de resbalarse con las hojas de los árboles y cuando no ha llovido, pasa esto, se clavan los fragmentos de hojarasca en tus pies, sacudí en lo posible las calcetas y continué mi caminata.  A la salida del bosque de Tlalpan, se instala un Mercado y hoy no hubo música.


Un auto se detuvo cerca de mí sobre  Santa Teresa, era una señora y me ofreció llevarme a la avenida Insurgentes en su auto, le agradecí el gesto y continué mi camino; cuantas personas te observan e ignoramos por no prestar atención a quienes nos rodean o por ir absortos en nuestros pensamientos, ah!, pero, la incomodidad de un pedazo de hoja seca, que pareciera insignificante, logra detenerte; haré lo posible por mirar con más interés mi entorno, a veces parece que se camina en un solitario mundo.

viernes, 15 de mayo de 2026

Querido Huitzi:

 La cara con heridas, más en la frente, por lo que su cabello canoso lo sujetó en un chongo, un vendaje cubría su pecho y aún así, caminó junto conmigo, ignoramos las miradas impertinentes, pero, fue inevitable el llanto, cómo se puede vivir así?, abrir los ojos cada día para enfrentar esa batalla, es realmente vivir?  Donde se hallan las respuestas a lo no dicho, a lo que hierve en el pecho y en la mente; volvimos sobre nuestros pasos, ya está sintiéndose caluroso el bosque, en el camino, volvimos a llorar, no encontré la palabra exacta, porque no existe por ahora y nos abrazamos. 


Sobre la avenida Insurgentes, até sus agujetas, pues una mano también la tiene con vendajes, está inflamada  y no se resistió, como lo hubiera hecho antes; el sol nos dio en la cara, sobre sus heridas, intente sonreír y la sonrisa fue imposible, hubiera sido una mueca falsa y la vida aún continúa.

jueves, 14 de mayo de 2026

Querido Huitzi:

 


Un señor sostenía una flor, al mismo tiempo que la admiraba con gran interés, le susurraba algo que nadie escuchaba, algunos corredores le miraban con burla, alguien le gritó que la besara, otros más decían, pobre loco, el hombre parecía no escuchar a nadie, concentraba toda su atención en la flor, las tres veces que caminaba cerca de él, seguía embelesado con la bella flor, en el mundo no existía nadie más, solo el hombre de gran bigote y la flor , que quizá, deseaba marchitarse para ser liberada de esa mano.


Mi ultima vuelta en el circuito del bosque fue difícil, mi rodilla derecha no me permitió caminar rápido, por lo que debí caminar más lento, al salir del bosque, a todo volumen se escuchaba una canción de Juan Gabriel, Querida y todo el trayecto de vuelta a casa la fui cantando, a la vez que razonaba donde hallar las palabras que a veces no encuentro, aunque aplique el mismo interés de aquel hombre de gran bigote hacia su flor, las letras se niegan ante mi mano, probablemente, negándose a ser leídas o  negándome a develar lo que bien sé y aún no admito.

martes, 12 de mayo de 2026

Querido Huitzi:

 Llovió toda la madrugada y el bosque amanece con un poco de bruma y no se siente frío.  Las hojas están decoradas con gotitas de agua, parecen diminutos cristales, continúa nublado y me hubiera encantado ver el reflejo de los rayos del sol sobre esta vegetación diamantada.


Y, sí, bailé el día de ayer, el día de la madre es todo un acontecimiento, como siempre, en nuestro México querido y por doquier se festeja; bailamos, comimos tacos de canasta, nos ofrecieron, aguas de jamaica y guayaba; café y galletas mac ma.  Hubo reencuentros con compañeras de lucha, a quienes tenía mucho tiempo de no abrazar, las charlas sobre sus tratamientos agresivos o quienes hace años ya no han requerido servicio en la institución , por lo que se me alegró el corazón al ver la felicidad en sus caritas.  Vuelvo sobre mis pasos, dispuesta a el baile de la vida, sin importar el compás, hay que bailarlo.

lunes, 11 de mayo de 2026

Querido Huitzi:

 El salón de banquetes estaba lleno, solo en nuestra mesa una silla vacía nos recordaba a nuestra amiga Vera, falleció hace unas semanas y no corrió el tequila como a ella le gustaba; tequila que yo solo besaba ante su cara de decepción por no llevarle el ritmo en los brindis, mi vaso, siempre lleno de agua mineral o agua con limón, era visto con desdén, por Vera, ni refresco, lo evitó,  aunque me encanta la coca, el sidral mundet y la sangría señorial, eso es cosa del diablo; la diabetes en mi familia ha sido un cuento de terror.


Bailamos y disfrutamos y una amiga lloraba por Vera; en nuestra posada de fin de año,  Vera me dio un obsequio, en secreto y con rapidez, no llevaba presentes a nadie más, esa vez me reí, pues me sentí como una pequeña haciendo una travesura cuando oculté  mi regalo dentro de mi gran bolso, con este tierno recuerdo sentí un nudo en la garganta y abracé a mi amiga que continuaba llorando.  Regreso a casa, el bosque está delicioso, ha estado lloviendo y su frescor húmedo me abraza; mi rodilla derecha me molesta más de lo normal, sin embargo, hoy, volveré a bailar!