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sábado, 30 de mayo de 2026

Querido Huitzi:

 Entrando al bosque, el gato que está triste y azul de Roberto Carlos suena a todo volumen en el estacionamiento, camino de acuerdo a como mis rodillas lo permiten, hoy será solo caminata normal; canté esa hermosa canción cuando era tan pequeña, llenando de historias de fantasía el cielo azul, estrellado, con luna, nublado o como estuviese, siempre con un gato como protagonista y recordé ese gato negro, gato del demonio, como le decía mi bisabuela y que tantos sustos nos dio, ya te contaré más, querido Huitzi.


En la última vuelta al circuito, mi rodilla derecha no molestaba tanto y caminé un poco más rápido, casi al final, una corredora llevaba su celular en la mano y reproducía la canción,   Let it be, de The Beatles; y tarareando la canción, salí del bosque.  En el camino, meditaba sobre el día anterior, en una reunión, surgió el tema de la muerte,  una señora hablaba sobre su preferencia de ser cremada cuando fallezca e hizo bromas sobre su sobrepeso y el reto que esto sería cuando la incineren, nos hizo reír con sus ocurrencias; lo curioso es que se cree que la muerte está muy lejana, hay quien hasta  evita el tema, para no invocarla; sin embargo, ella, camina juntos a nosotros, desde que nacemos.

jueves, 28 de mayo de 2026

Querido Huitzi:

 Hacia dónde ir cuando tu mano está vacía, sosteniéndote a ti mismo, con una fuerza desconocida, se es más fuerte de lo que uno imagina.  Todo se desvanece ante la muerte, la realidad se aprecia con otra tonalidad, entre bruma  y se debe vivir en esa pesadilla inagotable de la vida;  que  gran poder seria tener la palabra consoladora para mi amiga, una madre que ha quedado en orfandad, me duele su dolor, la abrazo y siento su fragilidad; todo ha quedado atrás para ella, hay que vivir, aunque, ella anhela que, algún día, su hijo la recibirá ante el beso de la muerte.

martes, 26 de mayo de 2026

Querido Huitzi:

 A todo pulmón, alguien cantaba la canción que se escuchaba en la bocina, Cucurrucucú, paloma, en el estacionamiento del bosque de Tlalpan.  Encontré un frío rico, ha estado lloviendo y ya tengo la nariz helada.  El circuito tiene partes con mucha tierra y pequeñas piedrecillas sobre su pavimento, dos corredores se resbalaron, los vi a la distancia, por lo que debí ir con precaución en esas partes del camino.  


Hoy, el aire fresco es suficiente, me niego a darle vueltas a lo incomprensible, no tiene solución, que sea lo que tenga que ser, al diablo todo, me burlo de este momento de lucidez, como si en realidad existieran soluciones mágicas a lo que nos posterga deleitarnos en el camino de esta vida, no hay un puerto de la felicidad, ya lo sé.  Al terminar mi caminata, vi unas huellas de lodo fresco en un tramo de varios metros, evito pisarlas, mis tenis ya pesan demasiado como para llenarlos de más lodo.

sábado, 23 de mayo de 2026

Querido Huitzi:

 


En el circuito, pasé por una parte mullida debido a que estaba tapizada de flores de jacaranda, una alfombra colorida, la lluvia dejó pelona a esa enorme enredadera que trepa por los árboles.  Encontré un billete de cien pesos cuando caminaba con los ojos llenos de lagrimas, esperé un poco por si alguien volvía a buscar el billete, suspiro, mientras niego con la cabeza, maldición!


Al vestirme para ir al bosque, Encontré  una ropa interior que hace mucho no utilizaba, la llenaba desbordante, hoy, solo fue suficiente, la grasa corporal ha ido a lugares donde jamás había estado; durante la pandemia, enfermé de COVID y la enfermedad consumió mi masa corporal, veía como mis rodillas habían terminado tan huesudas, agradecida, eso sí, porque seguía con vida; ah!, pero, la grasa no me abandonó, me será fiel, siempre.


Le sonrió al espejo, sigo siendo yo, pese a las medidas, todo lo queremos medir, así que, a través de la historia, se ha inventado todo tipo de cálculos, será que también mediremos en conjunto, como: lo negativo, lo que resta, la cobardía, porque ahí, yo quedo a deber, en lo que respecta a lo positivo, a lo que suma, a la generosidad, ahí, no tengo  a quien reclamarle.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Querido Huitzi:

 No camino por hoy, me dije, un cansancio ante tantas emociones me trató de convencer y, no, me dirigí a Fuentes Brotantes, hacía frío, todo húmedo, llovió ayer con todo y granizo.  Pese al frío, no logro refrescar mis pensamientos, bullen tantas ideas y como siempre, vivimos situaciones que no han sucedido; el futuro no existe,  no somos adivinos, aunque eso sería más una tragedia que una ventaja, de ser así.


El regreso fue apresurado, con las manos heladas y hambre.  Vi  unas casitas que no había observado, en un terreno irregular, con pendiente, recordé que cuando era niña, era la chaperona de una tía joven y Justo en una de esas casitas, fuimos a una fiesta, en aquel tiempo, para acceder a la reunión , debíamos cruzar un pequeño puente improvisado, sobre un riachuelo  que corría con fuerza, el bosque de Fuentes Brotantes era tan tenebroso de noche, la luna se filtraba por entre las copas enormes de los árboles y no lograba iluminar el oscuro lugar, nunca sentí miedo, era fascinación sobre las leyendas del carruaje del Diablo que salía de la enorme piedra encantada, de las brujas que adormilaban a las madres y se robaban a los bebés para ser llevados a ese lugar, de la llorona que flotaba en el agua de Fuentes Brotantes y más historias; seguramente, las señoras canosas que barrían las hojas de los árboles en sus pequeños patios, eran aquellas jovencitas que me invitaron un sándwich y una coca en botella de vidrio, mientras bailaban y reían en brazos de sus novios; yo, miraba por la ventana el color del mal,  con escrutinio, qué inocencia, la oscuridad no era lo que ahora representa, no lo sabía.

lunes, 18 de mayo de 2026

Querido Huitzi:

 Mis pasos se dirigen a un camino indeseable, al sepelio de un chico, mi amiga está deshecha, la pérdida de un hijo es… y no habrá palabras para consolar, solo un abrazo y estar presente.


Ve en paz, chiquillo de ojos dulces y  tristes, vivirás en nuestros corazones.

domingo, 17 de mayo de 2026

Querido Huitzi:

 Era casi un kilo de carne, la encontré en la mañana, sobre la mesa, junto a un paquete de tortillas pequeñas, la carne ya estaba en mal estado, por lo que debí colocarla en la basura, con todo y salsa de guacamole; vaya desperdicio, querían darme una sorpresa y lo lograron.  Era más tarde de lo que pensé y salí rumbo al bosque.


Sentí un picor en mis talones, revisé mis calcetas y encontré pequeños fragmentos de hojas secas, incrustados en el tejido de las calcetas; cuando esta muy húmedo el circuito, debido a la lluvia, está el riesgo de resbalarse con las hojas de los árboles y cuando no ha llovido, pasa esto, se clavan los fragmentos de hojarasca en tus pies, sacudí en lo posible las calcetas y continué mi caminata.  A la salida del bosque de Tlalpan, se instala un Mercado y hoy no hubo música.


Un auto se detuvo cerca de mí sobre  Santa Teresa, era una señora y me ofreció llevarme a la avenida Insurgentes en su auto, le agradecí el gesto y continué mi camino; cuantas personas te observan e ignoramos por no prestar atención a quienes nos rodean o por ir absortos en nuestros pensamientos, ah!, pero, la incomodidad de un pedazo de hoja seca, que pareciera insignificante, logra detenerte; haré lo posible por mirar con más interés mi entorno, a veces parece que se camina en un solitario mundo.