Camino varios pasos junto a ellos, no les conozco. Un paso a la vez, hasta que cerramos el círculo, fui honesta a sus preguntas, por mí, cuanto he deseado comprender, vi sus rostros relajados, debimos reconocer lo que no sabíamos, por fin hay una respuesta?, nuestros caminos errados no llegaban a ningún lado y ahí, en el centro del círculo, les vi llorar con profunda tristeza, con decepción, con dolor, con asco, un cúmulo de emociones suspendidas al desbordarse entre sollozos.
No hubo nadie, solo vacío y oscuridad; puerta cerrada y nunca alcancé el cerrojo; ese techo oscuro era opresor, me asfixiaba, nunca lo he entendido, por qué?