Aún camina en el aire del olvido
Nadie ha sostenido su cabeza
Bebiendo su último aliento
Brillan sus ojos de entendimiento y
Se niega al salado sufrimiento en
El ocaso solitario
El derroche de amor aún brota
No se ha secado, es inagotable
Su amparo cálido abre sus alas
Odio, indiferencia que fustiga,
certeza de su alma, es penoso su sentir y
Como negarse a ese privilegio ganado
La soledad es una gracia, no hay temor
Un ángel creado por Dios, siempre
Lo será, terrenal, caído o celestial o unos labios con
Un beso tibio que espera el milagro de la vida
Y aún así, Bendición sagrada que vigila,
Un faro que ilumina, a tu ida, a tu espera,
perenne.