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viernes, 24 de abril de 2026

Querido Huitzi:

 Nuevamente, el bosquecillo de Fuentes Brotantes, este frío es tan acogedor.  A lo lejos, esa voz sedosa de Pedro Infante entonaba: “Yo ya me voy, solo vengo a despedirme…”, caminé lento, deseando seguir escuchando la canción.  A veces, las coincidencias parecen burlas, sabes?

En esta paz verdosa, unas ardillas cruzaron en mi camino, rompiendo mi meditación y sequé mis lagrimas.  No siquiera vi a los patos, me detuve en ese árbol viejo ennegrecido, no puedo ignorarlo, alguien me saludo por mi nombre, solo vi la silueta y atiné a contestar de manera indiferente y rápidamente, volví sobre mis pisadas.  

Hay presagios que no deberían de cumplirse, esos que te roban todo por lo que haz luchado durante toda tu existencia.  Solo confirmo lo que ya sabía, aunque  parece que lo había olvidado: nada nos pertenece.

jueves, 23 de abril de 2026

Querido Huitzi:

 Hoy fui a otro bosque, más pequeño, hundido entre edificios y casas; desde que inicias el recorrido por su sinuoso camino, un frío te abraza y te llena los pulmones; hay tanto verdor fresco, un riachuelo susurrante y también unas cabañitas pintorescas, son pequeños restaurantes donde ofrecen comida típica mexicana.

Olvidé mi loca caminata, hay tanto por admirar.  Las fuentes brotantes culminan en un lago artificial, lleno de peces que te hipnotizan en las aguas cristalinas, también hay patos, algunos tienen colores iridiscentes, ese arcoíris que te remonta a los cuentos infantiles.

Son las 7 de la mañana, pese a que hay unos rayos de sol  esplendorosos en avenida Insurgentes,  aquí está sombrío y en algunos puntos de gran vegetación inunda un silencio que solo logra romper el canto de algún pajarito.

Antes de volver sobre mis pasos, con las manos heladas, toqué un viejo árbol desgajado, oscuro, de pie, negándose a caer, a morir, como algunos de nosotros.

miércoles, 22 de abril de 2026

Querido Huitzi:

 Hoy solo di dos vueltas al circuito del bosque.  La impotencia ha disminuido.  Recorrí con admiración el enmarañado de árboles, algunas ardillas mecían las altas ramas.  Halle suficiente aire.  

Sueños robados, amaneceres que retaban, pasos pequeños, grandes caídas, errores incontables, siempre, siempre, adelante, tremenda trampa.

Reprimí mis lágrimas.  Cuando entenderé que no existe pasado ni futuro y, probablemente, tampoco el presente.

martes, 21 de abril de 2026

Querido Huitzi:

 Caminé con una energía desconocida, lo que me permitían mis rodillas atrofiadas, iba cargada de ese combustible que nos intoxica.  Podría haber dado una o dos vueltas más al circuito del bosque, en esa inmensidad de arboles he sentido que  ese oxígeno natural  no llena mis pulmones.  Regreso a casa con lo que no logré consumir de ese veneno con mi caminata.  Late mi corazón, se fuerte, no hay fin!

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Feliz año 2026

 Retos, enseñanzas e incertidumbres

 es la constante en la vida; 

recibamos con la mente abierta este año nuevo y 

con el corazón lleno de agradecimiento por tantas bendiciones!

Un abrazo 🥂

viernes, 26 de diciembre de 2025

Un café para mi tristeza (6)

 Un café tan dulce y solamente me quedo con un sabor amargo cuando por fin logro descifrar que, a veces, no nacimos para ser amados, que fuimos solo un accidente y nuestra querida madre, se ensaña en mostrar su odio durante toda lo que le resta de vida.  No conocemos a otras madres, para  compararlas, así que, esa madre llena de violencia hacia sus pequeños hijos,  es la mujer que más amamos, aunque ya no esté con nosotros.

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Cada vez que paso por la calle donde vivía mi hermana, creo ver su silueta que camina hacia mi, reconozco cuanto extraño esos jarros con un café caliente, nuestras charlas abiertas, en ocasiones, llenas de tristeza y muchas veces, llenas de risas y burlas hacia nosotras mismas.  Todas las pérdidas de mi familia han dolido y este dolor, por su pérdida, es diferente, así lo saboreo en cada sorbo de café calientito, cada vez que la recuerdo.

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Esta navidad, llena de soledad, esperando a mis hijos, los cuales nunca llegaron, así cada año y pese al tiempo, siempre anhelo su presencia.  Egoísmo puro, vejez, que se yo.  Trato de convencerme que, los hijos pertenecen a donde decidan estar,  evito las lágrimas, porque la sal no debe distorsionar lo amargo de mi café humeante.

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Esta vez, no prepare la cena navideña, como cada año, mi pareja, después de la golpiza que me dio, se durmió, ebrio, como siempre.  Mi madre me fastidia con su cantaleta de lo tonta que soy, pasamos juntas la navidad, con toda nuestra familia, todos notaron los golpes en mi rostro, pese al maquillaje, hubo algunas risillas burlonas.  Regresaré con mi pareja, ya se lo hice saber a mi madre, tengo miedo, pero lo amo y lo necesito; un café con canela me reconforta, mi madre me mira con burla y desprecio.


sábado, 1 de noviembre de 2025

No habrá calaverita literaria

 Cuando la mente se niega a crear,

La mano a escribir y

Las musas duermen;

No hay nada que decir, nada.

Gracias!