Nuevamente, el bosquecillo de Fuentes Brotantes, este frío es tan acogedor. A lo lejos, esa voz sedosa de Pedro Infante entonaba: “Yo ya me voy, solo vengo a despedirme…”, caminé lento, deseando seguir escuchando la canción. A veces, las coincidencias parecen burlas, sabes?
En esta paz verdosa, unas ardillas cruzaron en mi camino, rompiendo mi meditación y sequé mis lagrimas. No siquiera vi a los patos, me detuve en ese árbol viejo ennegrecido, no puedo ignorarlo, alguien me saludo por mi nombre, solo vi la silueta y atiné a contestar de manera indiferente y rápidamente, volví sobre mis pisadas.
Hay presagios que no deberían de cumplirse, esos que te roban todo por lo que haz luchado durante toda tu existencia. Solo confirmo lo que ya sabía, aunque parece que lo había olvidado: nada nos pertenece.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario