Silencio, frío, soledad en este pequeño bosque, dejó de llover hace poco, los grandes árboles crean su propia llovizna ante el estímulo del viento o del ágil movimientos de las ardillas en su incesante ir y venir.
La chamarra me aísla del frío, mi rodilla derecha molesta un poco más de lo habitual, pongo atención dónde debo pisar, todo está mojado; una cara sonriente me saluda y correspondo, la sonrisa tarda en mis labios ante mis recuerdos de este bello bosquecito; lo bueno o lo malo, que más da, sonrió porque sucedió y aún camino senderos que muchos ya no podrán hacerlo. Gracias!
Beso al cielo, mi Pelé.🌷
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