No te abandono, querido Huitzi, siempre estoy, solo que mi camino se desvía y, a veces, retrocede; no pretendo mentirte, sería absurdo; no se porque me sorprendo, hay trayectos con destinos inesperados; aquellos negros laberintos de los que salí, fueron necesarios, no tenía idea de la burla que es la vida.
El bosque tiene una humedad y una neblina que envuelve todo, el frío apacigua lo que bulle en mí, nada se detiene, destino o suerte, todo está escrito?, quién lo dicta?
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