Nada es igual, empeora, con un acto inesperado que derrumba, se desencadenan más, como una cascada imparable, quién lo dicta?, quien se burla de mis anhelos?, acaso el aire nunca será suficiente para llenar los pulmones y cada amanecer es más asfixiante.
Ante la huida, no hay destino ni futuro, por lo que decidí no correr, a donde quiera que fuera, siempre me hallaría esa sombra hostigante y no estaba sola, me he encontrado, develé mi debilidad y mi fuerza, mi alegría y mi espanto; ante cada precipicio, sin escape, solo pude ser yo misma, una versión que desconocía, quien la fue hilando?, algún día lo entenderé; todo es incierto y de no ser así, como podría bailar de felicidad cada vez que me levanto de cada caída y avanzo con una plegaria de agradecimiento; cada reto, cada esperanza, nos espera, caerán puentes después de haberlos cruzados, cuantos he derribado, no hay retroceso, es maldición. No hay más, seré.
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