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sábado, 15 de febrero de 2025

Naid

 

Busqué  tus pasos en los campos que te vieron nacer,

Rompí el amanecer con el ruido de mis pisadas sobre las piedrecillas, fue inevitable,

A lo lejos, silbaba un tren,

Mis pies se llenaron de tu tierra, 

Nunca cruce tus verdes sembradíos, 

Todo estaba muerto y seco.

El sol me acompañó por un tiempo.

El polvo de tu recuerdo me envolvió,

El viento frió no tuvo piedad de mí,

Al canto de los grillos, continué,

Mi corazón ansiaba encontrar tu cuna 

Y no te hallo.

Mi memoria está llena de tu risa inocente, 

De la pesada carga que llevabas sobre tus hombros y  

De tu mirada llena de sabiduría.

Lo rojo del amanecer me devuelve a donde no pertenezco.

Ya volveré  y he de sentarme junto al calor de tu hoguera,

Purificándonos ante el  humo de los leños crepitantes.

Perdona no haber encontrado mi origen, intenté no llorar,

Aún te extraño tanto.

Lágrimas

 


Y me dijeron cómo llorar,

En silencio y despacito

Para que la desgracia pasara de largo

Y, obediente,  contuve mis lágrimas , 

Se ataron en el nudo de mi garganta

Cuando oprimí mis labios con la almohada.

Siempre, ahogué  mi dolor y mi agonía,

Pues, el llanto no es libre en esta vida.




martes, 31 de diciembre de 2024

 Feliz año nuevo❗️

Que sea un año de prosperidad y de bendiciones para ustedes y sus seres queridos!

Un abrazo lleno de cariño, besito al cielo.

domingo, 3 de noviembre de 2024

Un Café para mi tristeza (4)

 

Noté  el interés de mi pareja por otra mujer,  ella lo busca, es una cínica, no quiero odiarla, pero me hace sufrir.  Mi novio prometió que nos casaríamos y no lo cumplió; bebe todos los días y cuando está muy ebrio, menciona a esa mujer.  Voy a luchar por este hombre, ha sido en mi vida lo más hermoso que dios me ha dado, lo amo y entiendo que no tiene la culpa.  Tomo mi café con tres cucharadas de azúcar, lloro y esta tristeza de imaginarme que mi novio me abandone por esa mujer me consume día a día.


Mi esposo falleció por COVID y el dolor de su partida está intacto, lloro todos los días, en el desayuno y la cena, cuando aún vivía, tomábamos un jarro de café con canela, platicábamos de mil cosas, hacíamos planes, reíamos al recordar vivencias de nuestra juventud y también nos daba tristeza nuestras malas experiencias.  Mis hijos y mis nietos me acompañan casi a diario, tomamos nuestro café con canela con la mirada fija en la urna de las cenizas de mi esposo, a veces, ellos también lloran conmigo, siento una gran soledad, esta tristeza me acompañara hasta que me muera, estoy segura de ello.


Mi hija fue la segunda en enfermar y fallecer en la pandemia, ni siquiera se enteró de que su padre había muerto; sus hijos aún no superan su muerte, mi esposo me dejó en la misma orfandad en la que quedaron mis nietos; todos tomamos nuestro café, juntos, casi siempre, aún lloramos ya que no logramos superar esta terrible tragedia, al final, sólo eso queda, recuerdos.


Aquí estoy, sin nada, ni siquiera puedo odiarlo, todo quedó atrás, sepultado y abrazo esta soledad que me da tanta paz; sigo  luchando por salir adelante, a veces, ni siquiera tengo que comer y lo único que en verdad deseo es, un café bien calientito, para acompañar estas lágrimas que me traicionan. 


viernes, 1 de noviembre de 2024

Calaverita


La flaca en su pantalla, los perfiles de todos revisaba

Ya tenía sus cuentas en redes sociales

Ni un me gusta nadie le daba 

Se enfadaba, sus memes eran originales 


Qué soledad, necios y efímeros , la huesuda decía

La vida no es para sedentarios, es para deleitarse 

 Y En su celular se consumen, día a día 

Ya no se miran de frente, qué grosería no tratarse


De las greñas, por flojos, todos pal hoyo

Ahí, en las tumbas, bailaremos

Brindaremos con tequila, sin tanto rollo

Familia, amigos, pulque, harta fiesta tendremos


Eso si, sin ningún equipo en sus partidas

Y dijo, El panteón es para muertos libres

Todos llegaron a la tumba con tristeza, por cuentas fallecidas

Ante la algarabía, gracias, Parca, aquí es vida, dijeron los difuntos hombres.




martes, 2 de julio de 2024

Un café para mi tristeza (3)



 Ayer me golpeó mi esposo, mi llanto lo enfureció más y fue más agresivo, desperté tirada en el piso y lloré suavemente, de despertar a mi esposo es capaz de darme otra golpiza.  Tomo un café bien calientito con azúcar, una que otra lagrima escurren a mis labios, pienso y pienso en que nunca podré abandonarlo, es el padre de mis hijos, lo amo tanto; borro mi tristeza y como siempre finjo que no pasa nada, con una sonrisa le ofrezco un café a mi esposo.

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En realidad, no necesitan saberlo y aún así lo diré, me tomo un café con canela, mi madre me obliga, es mi único desayuno, con el jarro en mis labios puedo ver la tristeza de mi mamá, siempre me dice que mis ojos están tristes y llora; termino rápido el café y me largo, antes que me traicionen mis lagrimas, odio que ella llore. 

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La casa siempre está llena de mis hijos y mis nietos y mi tristeza es inagotable; la muerte de mi esposo fue tan repentina por el COVID que nos rompió a todos.  Todos los días preparo una olla de café con canela y leche, como le gustaba a mi querido esposo, acompañada o sola, tomo mi jarrito de café y me pongo a llorar, esta tristeza no me la quitan ni las psicólogas o tanatólogas que me han dado terapia.  Prefiero estar sola, el escándalo que hace mi familia me fastidia.  Cada vez que sorbo mi café, cierro los ojos, para imaginar que mi esposo palmea mi hombro, como lo hacía cuando el café le quemaba la boca.