Frío húmedo y heces de perro por todos lados en la entrada del bosque; esquivarlas fue un show, algunas personas no tuvieron tanta suerte. Vinieron a mi mente aquellos paseos con nuestra mascota, la cual era más bien un hermanito para mis hijos, un ser lleno de cariño que solo llegó a nuestras vidas para darnos lecciones que han perdurado después de tantos años.
Bingo era un perro apapachado y educado; fue fugaz lo que vivimos con ese extraordinario rottweiler, tenía un lugar designado para todo en el pequeño jardín de nuestra casa, Bingo lo designó así y jamás logramos cambiar sus preferencias de espacios. Los niños de los vecinos siempre jugaban con Bingo a través de las rejas de la puerta y él era de lo más cariñoso y besucón, a los pequeños no les infundía miedo, aunque era temible en su plan protector; si hay un cielo para perritos, seguramente, ahí estará de juguetón nuestro querido cachorro, Bingo. ❤️
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