Llueve, el olor a tierra es intenso, las verdes hojas desbordan las incontables gotas, por doquier se han formado delgados riachuelos y regreso sin fastidio; la lluvia interna no logra tanto, el alma está a la espera, desborda las emociones y contiene la respiración ante la expectativa de negros nubarrones, el tiempo continúa, nada se detiene, nada.
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