Caminé con una energía desconocida, lo que me permitían mis rodillas atrofiadas, iba cargada de ese combustible que nos intoxica. Podría haber dado una o dos vueltas más al circuito del bosque, en esa inmensidad de arboles he sentido que ese oxígeno natural no llena mis pulmones. Regreso a casa con lo que no logré consumir de ese veneno con mi caminata. Late mi corazón, se fuerte, no hay fin!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario