El tambor se oía a lo lejos, los danzantes hacían sus giros,
Sus pasos
con toda entrega, en honor a los dioses Aztecas,
Al pie de la pirámide,
rodeada de edificios.
Mi corazón se llenó de gozo,
No han borrado su
gloria, su poderío, Vivirán!
Nuestra sangre será Azteca, por siempre!

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