Corrían entre risas y miradas felices, extasiados,
Nada les detendría!
Era tiempo para volar, soñar y despertar!
Quién no se contagiaría de esos ojos chispeantes y risueños?
Quién le daría la espalda a lo genuino de su empeño?
Cómo negarse a esa tierna caricia, suave, hasta inexperta,
De sus mejillas sonrosadas?

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