Te robé un beso,
Ardiente y dulce,
Amante y confuso,
Hasta que te convencí,
Y me correspondiste.
Cuanta maldad!
No hacia ti,
Cruel que soy conmigo,
Porque al desprenderme de ti, huiste,
También yo, de mí.
Caminé firme y lloré al saborear aún
Lo amargo de tu boca,
Me alejé, por ese túnel oscuro, infinito,
Sin luz al final, en extravío.

Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrar